La amistad es un concepto subjetivo que como tantas otras cosas evoluciona con el paso del tiempo. En la infancia nuestro amigo es aquel con el que compartimos juegos de calle, colegio y alguna excursión en la que nuestros padres nos apuntaban para librarse de nosotros, al menos por unos días. El sol y el barrio eran nuestra hoguera y nuestro espacio.
Con el tiempo las amistades se van haciendo más selectas a través del filtro de la personalidad que se va gestando en nuestro interior y ya en la adolescencia nos haremos afines a aquellos que se divierten con nuestras mismas aficiones y gustos. En mi caso el deporte me unió a un grupo que además de meter canastas por las tardes, les gustaba saborear los efluvios del alcohol durante los fines de semana, para supuestamente dar un salto de madurez, y dejar atrás la niñez abandonada en la calle y en la sala de juegos de Luciano. En esta época el grado de intensidad de la amistad lo marcaba tu habilidad en el hobby que practicaras o en la capacidad de beber cervezas por la noche, de tal forma que a mayor cantidad de líquido ingerido, más y mejores amigos llenarían tu entorno. Nuestras preocupaciones comunes eran la aulas, los profesores y los libros y nuestro tiempo en común el recreo, las frías noches de carnaval y las tardes de verano a la vera del río.
El salto de la adolescencia se daría en la universidad. Ahí el alcohol seguiría siendo un nexo de unión, pero también la música, las mujeres, el cine y ciertas inquietudes que comenzaban a despertar. En esos tiempos los amigos compartíamos espacio, casa y los primeros pasos de una independencia infantil y virtual. Los problemas por aquel entonces se centraban en superar los exámenes finales de junio y en que la chica de turno nos hiciera caso, y si no te lo hacía, para eso estaba el amigo más cercano y más sensible, para aguantar los lamentos amorosos más ingenuos e inocentes, compartiéndolos contigo porque a el le acababa de pasar algo parecido a ti.
Y con el tiempo también uno acabaría la universidad. Llegaría la mili y las primeras dificultades y con ellas llegaría, de alguna manera, la amistad más solidaria, la más sincera. No hay nada como compartir situaciones complicadas para establecer lazos de unión más estrechos, entregados y auténtico. Era fácil odiar al mismo sargento, como también lo era encontrar a algún compañero que te cubriera alguna escapada del cuartel.
Poco a poco uno iba entrando en la supuesta e infinita madurez que costaba digerir y asimilar. Vendrían los primeros trabajos, las primeras responsabilidades. El “¿me quiere o no me quiere?” pasaría a ser “¿me caso o no me caso?”, la familia era cada vez menos sustento y tu cada vez más pilar y aquellos jóvenes con los que te divertías jugando y levantándole la falda a la luna, habían construido un mundo casi diferente al que iba creciendo alrededor tuyo. Tus amistades se reducen y depuran de tal forma que ya sólo quedan los que te han apreciado como eres, los que te pusieron la mano encima del hombro cuando llorabas, los que se rieron a carcajada limpia contigo y aquellos que nunca te pidieron nada más que tu compañía y conversación cuando tu amigo lo requería, porque realmente le apetecía estar contigo y porque sencillamente quería ser tu amigo.
A QUIEN CORRESPONDA
POR VÍCTOR ESTEBAN
lunes 17 de octubre de 2011
martes 23 de agosto de 2011
LA ESENCIA DE LAS FIESTAS
Analizando las noticias que llegan de los diferentes espectáculos taurinos que se celebran en los distintos pueblos de nuestra geografía durante la época estival uno se para a pensar en el verdadero contenido de estas tradiciones y costumbres de carácter festivo.
Así las noticias que llenan los periódicos y diarios de radio son las cogidas y heridas de los que participan en las capeas y encierros. Cuantos más heridos hayan y cuanto más graves sean mayor será la repercusión de los festejos, que pueden llegar a ser portada en cualquier periódico provincial.
Resumiendo se podría decir que lo más destacable y noticiable de los actos taurinos es la cantidad de litros de sangre que broten o la foto de las tripas al aire de alguno de los pillados por los toros o bueyes que corren por las calles totalmente desconcertados. La noticia pues no es que haya habido un buen recorte, un buen muletazo, si no si han cogido o no a alguien.
Este pensamiento se ve reforzado cuando me comentan que el toro más caro y cotizado de todo festejo es uno llamado Ratón que acumula en su historial un interminable bagaje de muertos y cogidas en diferentes encierros y capeas. Es decir, se paga más cuantas mas muertes, y cuanta más sangre corra en la tierra y para ello el toro debe ser lo más bravo y peligroso posible.
Estoy casi seguro de que la mayoría de la gente que acude a presenciar los encierros y capeas lo hace incitado por el morbo de ver a quien puede coger el toro y cuantas vueltas le puede dar, lo cual me lleva a reflexionar sobre la pobre esencia y valor del contenido de estas fiestas. Lo tradicional no tiene porque ser siempre válido, por el simple hecho de ser una tradición. Hay tradiciones nefastas en muchas civilizaciones y que vistas desde el prisma de la objetividad y la independencia de los lazos y el arraigo local serían conceptuadas como autenticas aberraciones.
Puestos a soñar uno se imaginaría unos festejos en los que la noticia fuera la calidad del artista en su música, en su interpretación, en la plasticidad y estética de una danza, de un ejercicio físico y deportivo, en la belleza de un espectáculo visual o en la originalidad de una actividad creativa activa y cultural, lejos de derramamientos de sangre humana y animal. Pero sólo es un sueño.
Así las noticias que llenan los periódicos y diarios de radio son las cogidas y heridas de los que participan en las capeas y encierros. Cuantos más heridos hayan y cuanto más graves sean mayor será la repercusión de los festejos, que pueden llegar a ser portada en cualquier periódico provincial.
Resumiendo se podría decir que lo más destacable y noticiable de los actos taurinos es la cantidad de litros de sangre que broten o la foto de las tripas al aire de alguno de los pillados por los toros o bueyes que corren por las calles totalmente desconcertados. La noticia pues no es que haya habido un buen recorte, un buen muletazo, si no si han cogido o no a alguien.
Este pensamiento se ve reforzado cuando me comentan que el toro más caro y cotizado de todo festejo es uno llamado Ratón que acumula en su historial un interminable bagaje de muertos y cogidas en diferentes encierros y capeas. Es decir, se paga más cuantas mas muertes, y cuanta más sangre corra en la tierra y para ello el toro debe ser lo más bravo y peligroso posible.
Estoy casi seguro de que la mayoría de la gente que acude a presenciar los encierros y capeas lo hace incitado por el morbo de ver a quien puede coger el toro y cuantas vueltas le puede dar, lo cual me lleva a reflexionar sobre la pobre esencia y valor del contenido de estas fiestas. Lo tradicional no tiene porque ser siempre válido, por el simple hecho de ser una tradición. Hay tradiciones nefastas en muchas civilizaciones y que vistas desde el prisma de la objetividad y la independencia de los lazos y el arraigo local serían conceptuadas como autenticas aberraciones.
Puestos a soñar uno se imaginaría unos festejos en los que la noticia fuera la calidad del artista en su música, en su interpretación, en la plasticidad y estética de una danza, de un ejercicio físico y deportivo, en la belleza de un espectáculo visual o en la originalidad de una actividad creativa activa y cultural, lejos de derramamientos de sangre humana y animal. Pero sólo es un sueño.
viernes 29 de julio de 2011
EL MUNDO AL REVÉS

Que la vida puede llegar a ser tremendamente bella es incuestionable para todo aquel que tenga una cierta sensibilidad y sepa apreciar lo que la vida puede llegar a ofrecer en un determinado momento.
En contraposición podríamos llegar a la conclusión de que el mundo a veces parece estar hecho del revés. Sólo hay que sentarse a comer viendo el telediario para empezar a pensar que en determinadas ocasiones vivimos en un mundo caótico y sin sentido.
Cuando uno ve la noticia de que está de moda que la gente se tire por los balcones de los hoteles hacía las piscinas y que en algunos casos se produzcan muertes, uno no sabe que pensar al respecto. Me imagino que todo se debe a una locura común, aunque también puede estar motivado por el hecho de que en la sociedad actual algunos pueden llegar a tener todos sus objetivos al alcance y buscan nuevas emociones en el absurdo y el riesgo extremo.
Si después de esta noticia, te atreves a seguir viendo el telediario, puedes encontrarte seguir asombrándote, porque mientras unos se tirar del balcón para experimentar nuevas sensaciones y se estrellan contra el agua de una celeste piscina, en algunas partes de África se mueren por la ausencia de esa agua que amortigua la caída del turista que se lanza desde su balcón y por el hambre más severo.
Pero ahí no queda la cosa, si en África se mueren de hambre y sed, allí mismo no deben tener suficiente con esas dificultades cuando en Camerún había madres que planchaban los pechos de las niñas para que estas no fueran atractivas físicamente y de esta forma no se quedaran embarazadas.
En Noruega, dónde la policía es casi como un amigo, y los grandes cargos campan por la ciudad sin ningún tipo de escolta, un iluminado asesina a más de setenta personas intentando salvar a la humanidad con este sangrante acto.
Entretanto, en nuestro país, mientras nos sale una nueva pariente denominada “prima de riesgo” que no nos hace más que dar un susto tras otro, en medio de una crisis que nos hace temblar a todos, entre nosotros nos pegamos y nos llegamos a odiar por asuntos de trajes, faisanes y demás historias oscuras.
¿Está o no el mundo al revés?
En contraposición podríamos llegar a la conclusión de que el mundo a veces parece estar hecho del revés. Sólo hay que sentarse a comer viendo el telediario para empezar a pensar que en determinadas ocasiones vivimos en un mundo caótico y sin sentido.
Cuando uno ve la noticia de que está de moda que la gente se tire por los balcones de los hoteles hacía las piscinas y que en algunos casos se produzcan muertes, uno no sabe que pensar al respecto. Me imagino que todo se debe a una locura común, aunque también puede estar motivado por el hecho de que en la sociedad actual algunos pueden llegar a tener todos sus objetivos al alcance y buscan nuevas emociones en el absurdo y el riesgo extremo.
Si después de esta noticia, te atreves a seguir viendo el telediario, puedes encontrarte seguir asombrándote, porque mientras unos se tirar del balcón para experimentar nuevas sensaciones y se estrellan contra el agua de una celeste piscina, en algunas partes de África se mueren por la ausencia de esa agua que amortigua la caída del turista que se lanza desde su balcón y por el hambre más severo.
Pero ahí no queda la cosa, si en África se mueren de hambre y sed, allí mismo no deben tener suficiente con esas dificultades cuando en Camerún había madres que planchaban los pechos de las niñas para que estas no fueran atractivas físicamente y de esta forma no se quedaran embarazadas.
En Noruega, dónde la policía es casi como un amigo, y los grandes cargos campan por la ciudad sin ningún tipo de escolta, un iluminado asesina a más de setenta personas intentando salvar a la humanidad con este sangrante acto.
Entretanto, en nuestro país, mientras nos sale una nueva pariente denominada “prima de riesgo” que no nos hace más que dar un susto tras otro, en medio de una crisis que nos hace temblar a todos, entre nosotros nos pegamos y nos llegamos a odiar por asuntos de trajes, faisanes y demás historias oscuras.
¿Está o no el mundo al revés?
lunes 18 de julio de 2011
"REVOLUCIÓN CICLISTA"

El suplemento del País Semanal del pasado domingo decoraba su portada bajo el título de “Revolución ciclista” y en su contenido interior desplegaba un amplio reportaje sobre la tendencia de importantes ciudades hacía un incremento del uso de la bicicleta como medio de transporte urbano. Ciudades en las que la bici forma parte del paisaje cotidiano de las calles y avenidas principales.
Decía el reportaje que el uso de las dos ruedas y el pedal como medio de transporte puede incluso llegar a ser “un parámetro fundamental para medir la satisfacción ciudadana”.
La tendencia de las políticas municipales, aunque de manera tímida y casi obligada, es la de animar al ciudadano a sustituir la bicicleta por el coche, conscientes del tremendo alivio que esto supone para el medioambiente y los grandes problemas de tráfico que soportan las ciudades.
El haber viajado por Europa me ha permitido comprobar con gran envidia y admiración como en ciudades como Amsterdam, Brujas, Copenhague, Helsinki, Viena, y otras muchas, las bicicletas campean a su anchas por los centros urbanos siendo totalmente respetadas por los escasos vehículos que circulan. La sensación en estos lugares una vez que los visitas, es la de una mayor humanización, paz, armonía y calidad de vida.
Parece ser que España está intentando sumarse al carro de esta tendencia más saludable del uso de las bicicletas y así ciudades como Barcelona o Sevilla están haciendo un esfuerzo en este sentido. En otras como Salamanca se han implantando los servicios de alquiler de bicicletas con el fin de estimular su uso. Aún así parece que aún queda mucho para conseguir lo que otras ciudades europeas ya tienen desde hace años. Los municipios españoles no están ni mucho menos preparados para priorizar el uso de la bicicleta. Faltan carriles bici y falta conciencia ciudadana y una nueva mentalidad cultural.
A pesar de no contar ni con un centímetro de carril bici, de la climatología adversa del invierno y de algunos repechos incómodos, considero que Ciudad Rodrigo es una ciudad favorable y propicia para que las bicicletas invadieran las calles, inundaran el centro histórico y relegaran al coche a un uso más restringido y ocasional. Hoy en día podemos contar con los dedos de las manos las personas que echan mano de sus bicicletas para ir al trabajo, a comprar el pan o el periódico, visitar a la familia o ir a la piscina.
Aunque poco a poco cada vez somos más los que dejamos aparcado el coche en la cochera, en la mentalidad mirobrigense hay algo de vergüenza y timidez a la hora de movernos en bicicleta por la ciudad. La revolución ciclista todavía no ha llegado aquí. En caso de que lo haga estoy seguro de que nuestra bella ciudad sería más amable, agradable, habitable e incluso atractiva de lo que ya lo es. Pero para ello tendremos que abrir nuestra mentalidad y ser un poco más europeos.
Decía el reportaje que el uso de las dos ruedas y el pedal como medio de transporte puede incluso llegar a ser “un parámetro fundamental para medir la satisfacción ciudadana”.
La tendencia de las políticas municipales, aunque de manera tímida y casi obligada, es la de animar al ciudadano a sustituir la bicicleta por el coche, conscientes del tremendo alivio que esto supone para el medioambiente y los grandes problemas de tráfico que soportan las ciudades.
El haber viajado por Europa me ha permitido comprobar con gran envidia y admiración como en ciudades como Amsterdam, Brujas, Copenhague, Helsinki, Viena, y otras muchas, las bicicletas campean a su anchas por los centros urbanos siendo totalmente respetadas por los escasos vehículos que circulan. La sensación en estos lugares una vez que los visitas, es la de una mayor humanización, paz, armonía y calidad de vida.
Parece ser que España está intentando sumarse al carro de esta tendencia más saludable del uso de las bicicletas y así ciudades como Barcelona o Sevilla están haciendo un esfuerzo en este sentido. En otras como Salamanca se han implantando los servicios de alquiler de bicicletas con el fin de estimular su uso. Aún así parece que aún queda mucho para conseguir lo que otras ciudades europeas ya tienen desde hace años. Los municipios españoles no están ni mucho menos preparados para priorizar el uso de la bicicleta. Faltan carriles bici y falta conciencia ciudadana y una nueva mentalidad cultural.
A pesar de no contar ni con un centímetro de carril bici, de la climatología adversa del invierno y de algunos repechos incómodos, considero que Ciudad Rodrigo es una ciudad favorable y propicia para que las bicicletas invadieran las calles, inundaran el centro histórico y relegaran al coche a un uso más restringido y ocasional. Hoy en día podemos contar con los dedos de las manos las personas que echan mano de sus bicicletas para ir al trabajo, a comprar el pan o el periódico, visitar a la familia o ir a la piscina.
Aunque poco a poco cada vez somos más los que dejamos aparcado el coche en la cochera, en la mentalidad mirobrigense hay algo de vergüenza y timidez a la hora de movernos en bicicleta por la ciudad. La revolución ciclista todavía no ha llegado aquí. En caso de que lo haga estoy seguro de que nuestra bella ciudad sería más amable, agradable, habitable e incluso atractiva de lo que ya lo es. Pero para ello tendremos que abrir nuestra mentalidad y ser un poco más europeos.
TE REGALO UN POEMA
NO ES MALO CAERSE
SI TE SABES LEVANTAR
AUNQUE A VECES ME CUESTE
SUELO RESUCITAR.
LA TIERRA SE MUEVE DEPRISA
YO ME PONGO A TEMBLAR
SÓLO AL MASTIL DE TU SONRISA
ME PUEDO SUJETAR.
EN EL VERDE DE LA HIERBA
O CERCA DEL RIO O EL MAR,
PREFIERO EL BOSQUE DE LA SELVA
A LA URBE DE UNA GRAN CIUDAD.
CUANDO NO DUERMO
POR EL RUIDO DE LA SOLEDAD
SUEÑO CON QUE SUEÑO
QUE ERES MI OTRA MITAD
COMO EL VENCEJO
QUE NO ENCUENTRA SU LUGAR
EL AIRE ES MI REFLEJO
LA TIERRA MI ANGAR.
SE DE CIERTO LO QUE HE SIDO
Y NO LO QUE SERÉ
¡QUÉ MÁS DA¡, SÍ SIGO VIVO,
SÍ TENGO, O SI TENDRÉ.
PUEDO DARTE MI ABRIGO
O EL AGUA DE MI CANTIMPLORA
SUELO SER UN BUEN AMIGO
CUANDO A MI LADO ALGUIÉN LLORA
Y EN PRUEBA DE LO ANTERIOR
SI AHORA VISTES DE PENA,
SIN DERECHOS DE AUTOR,
YO TE OFREZCO ESTE POEMA
(V.E.)
SI TE SABES LEVANTAR
AUNQUE A VECES ME CUESTE
SUELO RESUCITAR.
LA TIERRA SE MUEVE DEPRISA
YO ME PONGO A TEMBLAR
SÓLO AL MASTIL DE TU SONRISA
ME PUEDO SUJETAR.
EN EL VERDE DE LA HIERBA
O CERCA DEL RIO O EL MAR,
PREFIERO EL BOSQUE DE LA SELVA
A LA URBE DE UNA GRAN CIUDAD.
CUANDO NO DUERMO
POR EL RUIDO DE LA SOLEDAD
SUEÑO CON QUE SUEÑO
QUE ERES MI OTRA MITAD
COMO EL VENCEJO
QUE NO ENCUENTRA SU LUGAR
EL AIRE ES MI REFLEJO
LA TIERRA MI ANGAR.
SE DE CIERTO LO QUE HE SIDO
Y NO LO QUE SERÉ
¡QUÉ MÁS DA¡, SÍ SIGO VIVO,
SÍ TENGO, O SI TENDRÉ.
PUEDO DARTE MI ABRIGO
O EL AGUA DE MI CANTIMPLORA
SUELO SER UN BUEN AMIGO
CUANDO A MI LADO ALGUIÉN LLORA
Y EN PRUEBA DE LO ANTERIOR
SI AHORA VISTES DE PENA,
SIN DERECHOS DE AUTOR,
YO TE OFREZCO ESTE POEMA
(V.E.)
martes 21 de junio de 2011
LLEGA EL VERANO
Llega el verano con su luz y su castigador calor. Llega el verano en medio de hospitales y enfermeras. Llega el verano y se calentó el río para gozar del agua más caudalosa que de costumbre, para tumbarse en la hierba y oler a tierra y campo, para sentarse en la sombra de un sauce, para charlar con los amigos y para despojarnos de la ropa y estar casi desnudos. Para apurar del generoso sol hasta su última hora, hasta su puesta más tardía, para ensimismarnos mirando las estrellas del cielo claro en la luna llena, o del cielo oscuro y profundo de la luna nueva.
Para cenar una tortilla de patatas más sabrosa que nunca y beber el agua fresca en una jarra de barro.
Llega el verano: ya se esparcieron las terrazas, ya se derriten los helados, ya nadie quiere dormirse.
Apurad que pronto llegará el otoño y su melancolía.
Para cenar una tortilla de patatas más sabrosa que nunca y beber el agua fresca en una jarra de barro.
Llega el verano: ya se esparcieron las terrazas, ya se derriten los helados, ya nadie quiere dormirse.
Apurad que pronto llegará el otoño y su melancolía.
martes 10 de mayo de 2011
QUE SUENE LA ORQUESTA

Hoy en día la música tiene fácil accesibilidad. Cualquier quinceañero porta en su aparato móvil cientos de canciones que consumen y escuchan como quien abre el agua del grifo o enciende la luz de la casa. La TDT te permite escuchar diversas cadenas de radio en las que la música suena sin parar y cualquier bar o cafetería cuenta con un potente equipo en el que se pueden escuchar los últimos éxitos del momento. De alguna forma lo que conocemos como CD está siendo un tanto devaluado y denostado por las nuevas tecnologías a través de las cuales los productos musicales pueden ser intercambiados o adquiridos con relativa facilidad.
Por supuesto esto no era así en los tiempos de mi infancia en los que la música era un bien preciado y casi divino. En aquellos tiempos tuve la suerte de que mi padre introdujera la música en aquel pequeño y humilde hogar de la calle Granadilla para dar algo de alegría aquella sombría casa.
Recuerdo con especial emoción aquel primer tocadiscos de color rojo, pequeño, portátil y hecho a base de plástico y que por encanto hacía girar los discos de vinilo y en su contacto con la aguja yo encontraba algo mágico y milagroso. Contemplaba embelesado aquellos discos negros girar y girar mientras la música sonaba casi como por encanto.
Y recuerdo aquel primer disco que entró en casa. Era la versión española del musical de Jesucristo Superstar en la que Camilo Sexto derrochaba un descomunal torrente de voz que hacían erizar mi escaso vello. Aquellos ritmos rockeros de Andrew Lloyd Webber y aquellas voces de Camilo Sexto y de un judas interpretado por el actual presidente de la SGAE; Teddy Bautista, marcarían gran parte de mi infancia.
Aquel pequeño tocadiscos rojo se estropeó de tanto usarlo y dio paso a un mismo modelo, pero en este caso de color naranja. Y también vinieron a casa nuevos discos y nuevas músicas. Y así llegó Serrat y Machado con su Cantares y su Saeta, en un single que yo aborrecí inicialmente. Pero Serrat es de los que entra difícil, sobretodo en un niño de ocho años, pero que cuando entra nunca sale, y acabó entrando con el disco “En transito” que mi padre le regaló sibilinamente a mi madre en el día de su cumpleaños y que todavía guardo en mi armario como una reliquia.
Desde entonces la música ha formado parte de mi vida de una manera esencial. Gracias a ella los paisajes recorridos han adquirido una mayor belleza. Gracias a ella el amor parecía más intenso todavía. Gracias a ella los fracasos eran más dulces y dolorosos. Las tardes de estudio más amenas, y las noches de soledad más llenas. Y gracias a ella uno puede acercarse a otros mundos y a otras culturas. Si escuchas un tango de Gardel podrás viajar con la imaginación a Buenos Aires, si escuchas a Elvis podrás llegar hasta Memphis y si escuchas a Mozart quizás puedas situarte en una Viena imperial vestida de nieve. El poder de la música es tal que es capaz de hacerte mover los pies, de danzar, bailar, dar saltos y al rato llorar o simplemente emocionarte.
Y con el tiempo quise experimentar la sensación de dar un paso más y no limitarme a escuchar la música, si no a tratar de interpretarla a través de un instrumento. Elegí la guitarra y aunque tarde he podido gozar del placer de rasgar unas cuerdas y producir la música que uno lleva dentro.
Quizá por todo ello un puede llegar a considerar que la música es casi como un sexto sentido del cual no se puede prescindir y sin el cual nuestra vida sería más oscura, negra y gris. Así pues, que siga sonando la orquesta, aunque no sea en vinilo.
Por supuesto esto no era así en los tiempos de mi infancia en los que la música era un bien preciado y casi divino. En aquellos tiempos tuve la suerte de que mi padre introdujera la música en aquel pequeño y humilde hogar de la calle Granadilla para dar algo de alegría aquella sombría casa.
Recuerdo con especial emoción aquel primer tocadiscos de color rojo, pequeño, portátil y hecho a base de plástico y que por encanto hacía girar los discos de vinilo y en su contacto con la aguja yo encontraba algo mágico y milagroso. Contemplaba embelesado aquellos discos negros girar y girar mientras la música sonaba casi como por encanto.
Y recuerdo aquel primer disco que entró en casa. Era la versión española del musical de Jesucristo Superstar en la que Camilo Sexto derrochaba un descomunal torrente de voz que hacían erizar mi escaso vello. Aquellos ritmos rockeros de Andrew Lloyd Webber y aquellas voces de Camilo Sexto y de un judas interpretado por el actual presidente de la SGAE; Teddy Bautista, marcarían gran parte de mi infancia.
Aquel pequeño tocadiscos rojo se estropeó de tanto usarlo y dio paso a un mismo modelo, pero en este caso de color naranja. Y también vinieron a casa nuevos discos y nuevas músicas. Y así llegó Serrat y Machado con su Cantares y su Saeta, en un single que yo aborrecí inicialmente. Pero Serrat es de los que entra difícil, sobretodo en un niño de ocho años, pero que cuando entra nunca sale, y acabó entrando con el disco “En transito” que mi padre le regaló sibilinamente a mi madre en el día de su cumpleaños y que todavía guardo en mi armario como una reliquia.
Desde entonces la música ha formado parte de mi vida de una manera esencial. Gracias a ella los paisajes recorridos han adquirido una mayor belleza. Gracias a ella el amor parecía más intenso todavía. Gracias a ella los fracasos eran más dulces y dolorosos. Las tardes de estudio más amenas, y las noches de soledad más llenas. Y gracias a ella uno puede acercarse a otros mundos y a otras culturas. Si escuchas un tango de Gardel podrás viajar con la imaginación a Buenos Aires, si escuchas a Elvis podrás llegar hasta Memphis y si escuchas a Mozart quizás puedas situarte en una Viena imperial vestida de nieve. El poder de la música es tal que es capaz de hacerte mover los pies, de danzar, bailar, dar saltos y al rato llorar o simplemente emocionarte.
Y con el tiempo quise experimentar la sensación de dar un paso más y no limitarme a escuchar la música, si no a tratar de interpretarla a través de un instrumento. Elegí la guitarra y aunque tarde he podido gozar del placer de rasgar unas cuerdas y producir la música que uno lleva dentro.
Quizá por todo ello un puede llegar a considerar que la música es casi como un sexto sentido del cual no se puede prescindir y sin el cual nuestra vida sería más oscura, negra y gris. Así pues, que siga sonando la orquesta, aunque no sea en vinilo.
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